Volver al Abismo
Es bueno soñar con esa persona.
Recordar los momentos compartidos, imaginar viajes, revivir sonrisas.
Pero regresar a la realidad puede ser abrumador.
La frustración se instala silenciosa,
como un eco que te hace caer una y otra vez en el mismo lugar.
Sin notarlo, comienzas a atraer lo negativo,
como una esponja que absorbe todo lo que te hace daño.
Y de pronto estás ahí otra vez,
en ese abismo conocido que te arrastra al pasado,
al sitio del que pensaste que ya habías salido.
Dejar Fluir
Tal vez pasen años…
pero en cualquier momento puede llegar esa persona especial.
No hay prisa, solo hay que dejar que la vida fluya por sí sola.
Con el tiempo he aprendido algo importante sobre el amor:
cuando alguien te gusta, el miedo al rechazo puede nublarlo todo.
Empiezan las preguntas en tu mente:
—¿Y si tiene pareja?
—¿Y si me dice que no?
—¿Y si no le gusto?
Pensar así es como invitar lo negativo.
Es alimentar la duda en lugar de la esperanza.
Por eso, si vas a dar el paso, hazlo con convicción.
Tienes que estar 100% seguro de ti mismo
y tomar la decisión con el corazón firme.
¿Dónde estás?
Me pregunto… ¿dónde estás?
Despierto, y al no encontrarte a mi lado,
una sensación de abandono me envuelve.
Lo que siento quisiera poder expresarlo cada mañana,
gritarle al mundo lo que mi alma calla.
¿Dónde está el amor?
Aún no lo conozco.
Sé que esa persona no está aquí,
pero la llevo en mis sueños,
en cada pensamiento que me acompaña en silencio.
Y aunque parezca que no llega,
no debo ceder.
He atravesado demasiados obstáculos,
y aún así sigo de pie,
a pesar de quienes han intentado detenerme.
Porque en el fondo sé
que quien está destinado a quedarse
llegará… en el momento justo.